Japón se moviliza contra la ley de “prohibido bailar”

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No Dancing

“Si baila, haremos que deje de bailar. Gracias por su cooperación” dice el cartel.

En Japón está prohibido bailar en bares y discotecas a partir de medianoche. Así lo establece una ley que ha puesto en jaque a las antaño vibrantes escenas nocturnas de Tokio y Osaka y que podría ser revocada gracias a la movilización ciudadana.

El cartel de “No dancing” (No bailar) preside las pistas de baile de muchos establecimientos nipones, con rótulos en inglés y japonés en ocasiones acompañados de un símbolo claramente entendible para los visitantes extranjeros.

Según la Ley de Control de la Moral Pública de los Negocios de Ocio (conocida como “fueiho” en japonés), bailar solo está permitido en los establecimientos que cumplan ciertos requisitos técnicos y cuenten con una licencia especial, y en cualquier caso todos los lugares con permiso deben cerrar a la una de la madrugada. Esta normativa fue aprobada en 1948 en plena posguerra y ocupación estadounidense, para controlar la prostitución y los crímenes relacionados con los “yakuzas”.

En la práctica, las autoridades hicieron la vista gorda durante décadas y permitieron el florecimiento de la cultura de “clubbing” en Tokio y Osaka, que vivió su época dorada en los años ochenta y noventa. Todo cambió en 2010, cuando la policía decidió desempolvar la vieja normativa tras una serie de casos de tráfico de drogas y de incidentes violentos en Osaka, que dejaron dos muertos en el barrio de America-mura, un popular destino para turistas y expatriados.

“La ley dañó sobre todo a la escena nocturna de Osaka, donde se aplicó de forma más estricta, y en menor medida a la de Tokio, principalmente a las discotecas más comerciales”, explicó el DJ y productor Alex Einz, de origen ruso-alemán y residente en la capital nipona. Para evitar problemas con las autoridades, los establecimientos optaron por instalar carteles de “prohibido bailar”, cambiar su estatus legal al de “lugares de entretenimiento”, bares o restaurantes, o presentar a los DJs como “seleccionadores de música” , según el artista.

Einz considera que la aplicación a rajatabla de la “fueiho” generó un “ruido positivo sobre el derecho a bailar libremente”.

Así nació Let’s Dance, un grupo de DJs, propietarios de establecimientos y periodistas musicales que decidieron agruparse para “defender el derecho a bailar” y con el fin último de “acabar con la ‘fueiho’”. El colectivo logró recopilar cerca de 200.000 firmas de apoyo, contó el respaldo público de figuras de la música y presentó en junio una petición ante el Parlamento nipón para modificar la ley. Desde entonces, un comité parlamentario ha trabajado en una propuesta legislativa, prevista para los próximos meses.

Fuente: http://www.elobservador.com.uy/

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